INVESTIGADORES DEL CINVESTAV IRAPUATO EMPLEAN LA SEMILLA DE AGUACATE PARA OBTENER SUSTANCIAS DE INTERÉS COMERCIAL

Analizaron el contenido nutricional de la semilla de aguacate, y ahora obtienen una sustancia de alto valor a partir de ese desecho agroindustrial

Irapuato, Guanajuato, 27 de septiembre de 2018.- El aprovechamiento de desechos agroindustriales es una de las formas como diversos grupos de investigación esperan contribuir al cuidado del ambiente y procurar una sociedad más sustentable. Un ejemplo es el equipo científico liderado por Agustino Martínez Antonio, adscrito al Cinvestav Unidad Irapuato, que desde hace más de tres años analiza la semilla de aguacate con la intención de obtener diversos productos de interés comercial.

Uno de sus últimos proyectos se ha enfocado en la obtención de ácido láctico a partir de la semilla de aguacate, debido a que este compuesto, empleado en la fabricación de plásticos biodegradables, así como de productos cosméticos y farmacológicos, tiene un alto valor comercial.

“El ácido láctico ha ganado mucha atención en fechas recientes debido a que se trata de la base química para diferentes materiales de valor agregado. Sin embargo, la forma en cómo actualmente se obtiene es costosa, ya que por lo generar requiere de medios biológicos (microorganismos), los cuales a su vez necesitan de insumos e infraestructura específica para su crecimiento”, explicó Martínez Antonio.

Al analizar las propiedades de la semilla de aguacate, los investigadores del Cinvestav decidieron emplearla como un medio de cultivo de los microorganismos productores de ácido láctico, ya que este fruto cuenta con gran cantidad de nutrientes útiles para el desarrollo de las bacterias que se emplean en la producción de esa sustancia.

Las semillas utilizadas en la investigación fueron donadas por una empresa dedicada al aprovechamiento de la pulpa del aguacate, y una vez obtenidas, los investigadores del Cinvestav procedieron a triturar la semilla, secarla y pulverizarla a fin de extraer los nutrientes a partir de procesos térmicos, a los que se aplica una solución ligeramente ácida a la que después se neutraliza su pH para evitar la generación de contaminantes al ambiente.

“Separamos la parte soluble en la que crecemos las bacterias que producen el ácido láctico, esto lo hacemos en biorreactores controlados para que el proceso de generación no tarde más 48 horas; al final colectamos el ácido láctico y confirmamos la sustancia obtenida por métodos analíticos como el HPLC, de esa manera confirmamos la producción”, sostuvo el investigador del Cinvestav Unidad Irapuato.

En cuanto a las bacterias utilizadas para la producción del ácido láctico, han empleado microorganismos nativos obtenidos a partir de productos lácteos y también con una bacteria E. coli genéticamente modificada, la cual fue desarrollada en el Instituto de Biotecnología de UNAM, por el grupo de Alfredo Martínez Jiménez.

De hecho, es con esta última con la que se han obtenido los mejores resultados, ya que se han alcanzado rendimientos de alrededor de 40 gramos de ácido láctico por litro de cultivo.

Los resultados obtenidos son competitivos con respecto a lo que se obtiene en forma comercial, aunque los investigadores esperan mejorar el rendimiento. De ser así, los investigadores no descartan la posibilidad de realizar una transferencia tecnológica, ya que la principal intención de este tipo de desarrollos es que puedan impactar en la sociedad.

Incluso, el grupo de investigación tiene una solicitud de patente nacional en torno a la sustracción de nutrientes de la semilla de aguacate, y a partir de la evolución del proyecto de ácido láctico, también se analiza proteger este desarrollo.

El grupo de investigación encabezado por Agustino Martínez Antonio está interesado en el aprovechamiento de residuos agroindustriales, y en específico han encontrado en la semilla de aguacate 18 de los 20 aminoácidos conocidos, además de micronutrientes, fitohormonas, por lo que trabajan en otros desarrollos para aprovechar al máximo este tipo de desechos.